Todo arrancó el viernes 11, cuando el Rey David Nalbandián, consiguió el primer punto al doblegar a Thomas Johansson, segundo jugador de los europeos, por 6-2, 5-7, 6-4 y 6-2. Pero los nórdicos, y de la mano de Robin Soderling lograron el empate transitorio, al vencer al Chucho Acasuso por 6-0, 6-4 y 6-1.
Luego llegó el turno del partido de dobles, y era un punto clave: Nalbandián y Guillermo Cañas se midieron con Jonas Bjorkman y Robert Lindstedt, y la victoria quedó en manos criollas. Luego de 2 horas y 18 minutos, los argentinos se impusieron 7-5, 6-4 y 6-4, y la clasificación quedó a un paso.
Hasta que llegó el día D, o mejor dicho llego el domingo 13 de abril, y nuevamente el cordobés Nalbandián salió a la cancha y luego de un partidazo, venció al duro Robin Soderling, sí al mismo que había hecho llorar a Acasuso dos días antes. Así, en algo más de cuatro horas, y en cinco sets (6-4, 1-6, 4-6, 6-4 y 9-7 el quinto tras seis match points), el Rey David a puro llanto depositó a la Argentina en la semifinal de la Copa Davis.
Finalmente, y para cumplir, Juan Mónaco ganó y redondeó la serie ante Suecia con un definitivo 4-1. Derrotó a Thomas Johansson por un doble 6-3 en una hora y cinco minutos, y se dio el gusto de ganar su primer partido en la Davis.


