Hoy es un día muy especial para los amantes del fútbol, pero por sobre todos para aquellos que son hinchas del Club Atlético Huracán. ¿Por qué? Porque hoy es el día de ellos, el de los que sufren si el equipo pierde y gozan cuando gana, el de los que se bancan todo y siempre están allí, presentes, demostrando su amor por la camiseta donde sea.
¿Cómo nace la historia? El 28 de marzo de 1998 se dio el puntapié inicial. Huracán venía muy mal, hacía 13 fechas que no ganaba y se estaba por jugar la séptima del Torneo Clausura 98. Entonces la gente sintió la necesidad de hacer algo, desde lo íntimo, desde el sentimiento, desde esa pasión por los colores, que llevan los quemeros desde la cuna.
Nació así el banderazo, tal como se lo denominó. Era sábado. No había fútbol. Huracán deportivamente estaba muy mal, pero allí estaban esos hinchas, orgullosos de su historia futbolera, de su barrio, de sus ídolos, de ser de La Quema. Primero cientos, luego miles, de todos lugares, de Lugano, de Pompeya, de Soldati, y todos los rincones se fueron sumando, agitando sus banderas, con la única consigna de apoyar sin pedir nada, de alentar al equipo, de gritar su amor por Huracán. Fue un éxito, más de diez mil personas caminaron desde la Sede hasta el Estadio, a puro grito, con pirotécnia, con murgas, una verdadera fiesta, que se prolongó por muchas horas. El domingo y luego de 131 días, se dio el milagro, y Huracán le ganó a Ferro 3 a 1.
Este acontecimiento cuyos exclusivos protagonistas fueron los hinchas, nacido desde lo más profundo de esas anónimas almas, que vibran con pasión desinteresada por ese globo tan querido. Y hoy con justicia, fue elegido para conmemorar El día mundial del hincha de Huracán. Ya pasaron diez años de aquella demostración y desde entonces el 28 de marzo todos los quemeros del mundo festejan su día, el día del amor por un club.

