En silencio, ellas lo hicieron una vez más. Y no se andan con chiquitas: Las Leonas ganaron el Champions Trophy en Inglaterra, y sumaron así su cuarta estrella, y la tercera consecutiva, tras los títulos de 2001, 2008 y 2009.
El rival en la final fue nada menos que Holanda, campeón mundial y olímpico, al cual venció con total justicia. La defensora Noel Barrionuevo fue la goleadora del partido, con tres tantos, mientras que Carla Rebecchi, anotó el restante para el equipo nacional. Kelly Jonker y Maartje Goderie marcaron para las holandesas.
Además, Barrionuevo finalizó como la goleadora del Champions Trophy con ocho tantos en todo el torneo, igualando el record que consiguiera la surcoreana Lim Kye-Sook en el torneo organizado en 1987 en Amstelveen, Holanda.
La medalla de bronce fue para Inglaterra, que superó a Alemania por 2-1 (0-1), mientras que el quinto puesto quedó en poder de Nueva Zelanda, que superó a China 4-3 (1-2).
Las Leonas ganaron y festejaron a lo grande. Es buen aperitivo para el equipo de Carlos Reteguide cara a lo que se viene, que es ni más ni menos que el Mundial femenino de hockey sobre césped que se jugará en Rosario, a partir del 29 de agosto próximo.

Noel Barrionuevo hizo historia en Nottingham.
Una vez tenía que ganar el buen fútbol. Ese que busca la creación y no la destrucción. Ese que tiene paciencia, buen toque y le sobra inteligencia y el buen gusto. España es el nuevo campeón del mundo, y hay que festejarlo.
Para ganar el Mundial, el equipo de Vicente Del Bosque debió vencer en la final al muy buen equipo de Holanda, y no le fue fácil. Los holandeses abusaron del juego brusco, aparados en la pasividad del árbitro inglés Howard Weeb, de pésima labor. Y más allá de eso, también tuvieron sus claras situaciones en los pies de Robben, que Casillas se encargó de controlar.

Y si bien España buscó durante todo el partido, recién a los 116 minutos llegó el tan ansiado grito de gol que le permitió a los españoles festejar. Iniesta, crack si los hay, remató cruzado un centro de Torres y pudo vencer al muy buen arquero holandés Maarten Stekelenburg. Fue 1-0 y fiesta roja.
Como en 1974 y 1978, Holanda vio frustrado su sueño de ser campeón del mundo al perder su tercera final. La historia de su fútbol y el regular campeonato hecho en Sudáfrica lo justificaba, pero sólo uno podía festejar. Y del otro lado estaba España, el mejor equipo del certamen y la mejor Selección de los últimos dos años; que merecidamente se te llevó su primera Copa del Mundo. Si ganaba Holanda, esta Holanda de juego fuerte y talentos como Robben, se iba a levantar polvadera. Pero ganó España. Y así, sin dudas, ganó el fútbol.

