Ese día River le ganó a Huracán por 1 a 0, por la segunda fecha del Campeonato Nacional de 1983. El Enzo llegó proveniente del club charrúa Wanderers el 21 de abril de ese año, a cambio de 310 mil dólares, que el club millonario pagó en cómodas cuotas.
”Yo quiero jugar en River, es una gran oportunidad para mí. Y espero no desaprovecharla. Todos saben el nombre que tiene River internacionalmente. Y yo sé que se trata de un club elegante, cuya hinchada admite únicamente al que sabe jugar, que tiene un estilo definido, que siempre se destaca por su buen fútbol. Por eso me tengo fe. Creo que mi estilo andaría bien en River Plate”, fueron sus primera palabras en la Argentina.
La hinchada Millonaria tenía una fé ciega en Francescoli, ya que el presente del equipo de Núñez no era el mejor y necesitaban cambiar la suerte. Ese día, River formó así: Fillol, Saporiti, Tarantini, Nieto, Jorge García, Bulleri, Gallego, Francescoli, Bica, Chaparro y Comiso.
El Principe salió al campo de juega con la 10 en la espalda, luego pasó a usar la nueve, pero lo que nunca cambió fue el amor a primera vista desde ese día, y por siempre, de Enzo Francescoli y la hinchada de River.
Algunos datos del ídolo riverplatense:
Nombre completo: Enzo Francescoli Uriarte.
Apodo: "El Príncipe".
Fecha de Nacimiento: 12 de Noviembre de 1961.
Lugar: Montevideo (Uruguay)
Puesto: Delantero.
Debut en Primera División en Argentina:
24 de Abril de 1983. River Plate 1 - Huracán 0.
Último partido en Primera División:
21 de Diciembre de 1997. Argentinos Juniors 1 - River Plate 1.
Primer gol en Argentina:
27 de Abril de 1983. Ferrocarril Oeste 0 - River Plate 1 a los 5'ST.

Rosario Central dejó al equipo del Cholo con las manos vacías: le ganó en el Gigante de Arroyito 2 a 1, con goles de Celaya y Arzuaga, y le sacó el invicto. Había abierto el marcador Buonanotte para el equipo de Nuñez. Estudiantes, que podía quedar como único líder, sólo empato 1 a 1 en su visita a Victoria. Martín Galmarini para el Matador y José Basanta para el Pincha fueron los goleadores.
Y claro que esos resultados dieron un gran ganador de la fecha, que fue Boca. En la noche que marcó el regreso de Riquelme al 11 titular después de 29 días, los que se destacaron fueron Palacio y Palermo. Rodrigo hizo el primero tras un pase del goleador. Luego, el Titán le dio el triunfo a los xeneixe tras una gran jugada del ex hombre de Banfield.
Racing, fiel a su historia, empató un partido increíble contra Lanús. El equipo del Chocho Llop ganaba 3-0 con una gran actuación colectiva y de Maxi Moralez. Pero el último campeón sin merecerlo logró un heroico 3-3, y toda la bronca se fue para Avellaneda: ahora La Academia está otra vez en la promoción.
El Rojo volvió a ganar y por goleada, esta vez lo padeció Banfield: Independiente le hizo tres y le ganó cómodamente. Otro que también goleó fue Huracán. El equipo del Sifón Úbeda vapuleó a Olimpo 3 a 0, con una notable actuación de Franzoia que hizo un doblete. Así, el equipo bahiense sigue en zona de descenso directo, y sólo un milagro lo salvará.
Y si de la zona negra hablamos, Colón logró tres puntos de oro al vencer en San Juan al Santo de esa provincia por 2 a 1, aunque pudo haber hecho, sin exagerar, 10 goles. Así, el equipo de Quiroz estaría jugando hoy un desempate frente a Gimnasia de Jujuy, que perdió 2 a 1, para ver quien desciende en forma directa y quien va a la promoción junto a Racing.
Todo arrancó el viernes 11, cuando el Rey David Nalbandián, consiguió el primer punto al doblegar a Thomas Johansson, segundo jugador de los europeos, por 6-2, 5-7, 6-4 y 6-2. Pero los nórdicos, y de la mano de Robin Soderling lograron el empate transitorio, al vencer al Chucho Acasuso por 6-0, 6-4 y 6-1.
Luego llegó el turno del partido de dobles, y era un punto clave: Nalbandián y Guillermo Cañas se midieron con Jonas Bjorkman y Robert Lindstedt, y la victoria quedó en manos criollas. Luego de 2 horas y 18 minutos, los argentinos se impusieron 7-5, 6-4 y 6-4, y la clasificación quedó a un paso.
Hasta que llegó el día D, o mejor dicho llego el domingo 13 de abril, y nuevamente el cordobés Nalbandián salió a la cancha y luego de un partidazo, venció al duro Robin Soderling, sí al mismo que había hecho llorar a Acasuso dos días antes. Así, en algo más de cuatro horas, y en cinco sets (6-4, 1-6, 4-6, 6-4 y 9-7 el quinto tras seis match points), el Rey David a puro llanto depositó a la Argentina en la semifinal de la Copa Davis.
Finalmente, y para cumplir, Juan Mónaco ganó y redondeó la serie ante Suecia con un definitivo 4-1. Derrotó a Thomas Johansson por un doble 6-3 en una hora y cinco minutos, y se dio el gusto de ganar su primer partido en la Davis.

